23.3.11

Salto al paraíso

He caminado tranquilamente entre árboles a 25 metros de altura (cogido de una cuerda). He volado sobre árboles más altos de 35 metros (igualmente cogido). He peleado contra olas 'pacíficas' de 3 metros, a favor, en contra, por encima, por debajo y sobre todo de pleno. Me he revolcado y retorcido bajo ellas. Sólo me he duchado con agua fría. He caminado entre monos, iguanas, mapaches, ardillas, cangrejos tricolores, ranas rojas, infinidad de pájaros multicolores, cangrejos ermitaños de todos los tamaños, surferos de todas las edades, tallas y sexos y perfectos cuerpos en bikini (desgraciadamente, también muchos imperfectos). He sido picado por mosquitos más de 15 veces al día. He visto más rubias perfectas que en Kobenhavn, que para el que no lo sepa, es la Meca de las rubias perfectas, y no he perdido la compostura. He escalado por al lado de cascadas de 15 y 30 metros cogiéndome de ramas, piedras y raíces.

Hoy he saltado una cascada de 15 metros y no me he roto (del todo). Tengo vídeo, pero no hay manera de subirlo, aún.


Si esto no es el paraíso, me hago católico de vuelta. Pero sí es el paraíso.

21.3.11

El Paraíso

He vivido en un lugar donde sólo hay playas espectaculares. He vivido en un lugar donde después de una playa llega otra. He vivido en un lugar donde el agua del mar está caliente, no importa la hora ni el sol. He vivido en un lugar donde sólo se puede llegar después de 15 minutos en barquita y 10 minutos de caminata por camino pedregoso. He vivido en un lugar en el que te podías despertar por la mañana, caminar 2 minutos y estar solo con el mar. He vivido en un lugar en el que podías caminar 100 metros sobre la arena en dirección al mar y éste todavía no te cubría. He vivido en un lugar en el que los árboles llegaban hasta justo el mar, cubriendo la playa. He vivido en un lugar en el que las bicicletas son el transporte óptimo. He vivido en un lugar en el que ver ranas rojas es algo normal. He vivido en un lugar en el que ver monos sólo implica caminar un poquito y mirar hacia arriba. He vivido en un lugar en el que se puede ver amanecer sobre el mar estirado en una hamaca.

He vivido en un lugar donde las arañas miden más que mis puños. He vivido en un lugar donde los mosquitos miden como mis pulgares. He vivido en un lugar donde la mayoría de la gente local es negra y no te piden cosas si no que te ofrecen. He vivido en un lugar donde las casas están pintadas de colores diferentes y llamativos. He vivido en un lugar donde se podía desayunar ‘banana pancake’ mientras se escuchaba a Jack Johnson y se veían selva y mar a la vez. He vivido en un lugar donde te ofrecían 5 o 6 veces al día mota (marihuana) y otros alucinógenos. He vivido en un lugar en el que la limonada es exquisita, se encuentra en todas partes y cuesta menos que la Coca-Cola. He vivido en un lugar en el que se come gallo pinto de desayuno y eso no incluye nada que lleve pollo.

He vivido en el paraíso del Caribe. He vivido en Bocas del Toro y en Puerto Viejo.

15.3.11

Panamá

Estuve en Panama City 3 días. Con uno hubiera sido más que suficiente. Ves el Canal con su museo; vas al 'Casco Antiguo'; y con eso has visto todo lo que vale la pena.

La gente es muy amable, no tan divertida como en Colombia, pero sí muy variada.

El Casco Antiguo sí que es muy, muy bonito. Todo casas e iglesias antiguas, muy coloridas o abandonadas; pero todas con muchas plantas, ya sea en maceta o en el mismo suelo, pared o incluso techo.

Nunca en mi vida había visto tantas camisetas del Barça. Repito que nunca, incluyendo Barcelona. Casi en uno de cada dos taxis que cogimos, había pegatinas o colgantes con el escudo del Barça. Demasiado. Y a eso hay que sumarle las camisetas de los peatones, que incluso pueden llevarla de fiesta a sitios pijos.

Para coger un taxi hay que negociar el precio antes de subirse, suelen ser baratos, pero la última noche un conductor nos cambió de tema cuando le preguntamos por el precio y al final nos puso un precio que triplicaba el precio sobre el mismo trayecto del día anterior. Bronca ligera.

La fiesta en Panamá es bastante decepcionante, nada ni parecido a Colombia, que dejó el listón muy alto. Poco 'latino de verdad', parecía (y no he estado) un Miami barato y pequeño. Bastante aburrido. Demasiado arreglado. Poco reggeaton y demasiado estadounidense wannabe.

En fin, por si dudábais: tenéis que evitar Panama City. Y si es inevitable, no contéis con más de dos días para verla.

Ahora estamos en Bocas del Toro. Si hay un cielo en la tierra, es éste. Sin duda. Próximamente publico las fotos que he hecho del último ítem de mi lista de sitios en los que quiero vivir. Tan espectacular, tan caribeño, tan idílico, que nos está retrasando el viaje por Costa Rica.

"Tan increíble, que no hubiera podido ni imaginarlo." Sarro dixit.

12.3.11

C2H5OH: Distrito Bogotá

Y la explosión latina en toda su calentura nos empapó toda la cara. Increíbles las colombianas. Las amo a todas y cada una. Con la única vergonzosa excepción de la escogida por mi gran amigo, casi hermano, Joan, aka Sarro, en una noche no demasiado descontrolada ni alcohólica.

Chile me llamaba mucho la atención hasta el día 4, supongo que quemadito de Barcelona, por diferente, pausada, calmada con toques de lentitud y muy amable. No olvido la ayuda de estar de vacaciones.

Pero: el 5 por la tarde llegamos a Bogotá. El 5 por la noche me juré a mí mismo, a mis amigos y a todas las chicas/mujeres del bar, que estos no iban a ser mis únicos 5 días en estas tierras tan cálidas: obvio que no lo digo por la temperatura en la ciudad, pues los 2.600 metros no permite ninguna alegría en forma de poca ropa y la lluvia que no nos ha dejado ningún día, excepto el último, no ha ayudado demasiado al destape.

La gente es la más cálida que he conocido nunca. Acogedora y hospitalaria. Amable y simpática. Alegre y divertida. Ser extranjeros nos ha ayudado demasiado en realidad, pero parece que entre ellos también se cuidan así.

Y las colombianas. Hay las colombianas. Por dios santo con las colombianas. Dios bendiga a las colombianas. Amo a las colombianas.

Ya quería hablaros de ellas la primera mañana, pero problemas de agenda apretadísima, resacas y comidas infinitamente espectaculares y espectacularmente infinitas, lo impidieron. Hoy, 5º día colombiano, sólo puedo asegurar que la primera impresión fue espectacular pero que cada día ha ido mejorando, sin el menor atisbo de duda.

Volveré a Colombia. Veremos si a Bogotá, a Cali, Medellín, Cartagena o qué. Pero Colombia permanecerá en mi retina y masa gris para siempre. Y se ha ganado un viaje pausado y con tiempo.

Por cierto, para los que lo dudabais (supongo que todos): ningún problema en Colombia . Ningún miedo. Ningún susto. Hemos sido precavidos pero parece que no hacía falta. La cámara de fotos no salió nunca, pero debió hacerlo. Unas cuantas fotos se perdieron la (mala) transformación a píxeles, pero peor ha sido la demostración de la falta de confianza en el pueblo colombiano, repito que siempre alegre, siempre amable, siempre hospitalario. Me voy un poco ofendido conmigo mismo en ese sentido.

Y ahora a Panamá!

3.3.11

Intentando ser justo

Por intentar que la justicia cósmica no se olvide de mí, voy a publicar una pequeña lista de cosas que creo que hacen a Chile un país más simpático que España, porque a pesar de algunas críticas a los chilenos (que no a Chile) creo que los prefiero a los españoles.

Lista:

- El servicio chileno es mil veces más atento y amable que el español. Casi diría que los camareros se desviven por los clientes. Por lo menos lo parece. Camareros, tenderos, quiosqueros...

- El calor, aunque fuerte, es fantástico. Hoy mismo he salido varias veces de casa, 32 grados a la sombra, caminado por la acera soleada y no he sudado (casi) nada, eso es: un poco los sobaquillos pero nada ni lejano a Barcelona, donde caminas 4 pasos y ya estás sudado entero y ya casi tienes que cambiarte la camiseta. Aquí se quejan de que el calor es muy duro porque es demasiado seco, pero creo que se equivocan, es mucho mejor el calor cuando seco, respiras mejor. Y ahorras en ropa y malos olores.

- Estando en el sur, me sacaron de paseo: una buena excursión hacia otros lagos y volcanes y montañas e infinitos árboles enormes. Con ninguna foto conseguí hacerle justicia al increíble paisaje. Creo que en paisajes, Chile gana a España, sobre todo por la variedad. No he visto casi nada de lo que veré en el futuro, pero ni que sea por la variedad de latitudes, no creo que haya discusión.

- Puedo hablar sólo con sueldo español, pero creo que aquí los precios son mucho más justos. No diría baratos, pero viniendo de Barcelona, nada me está pareciendo caro. 1,5€ por una Coca-Cola; menos por un agua. En cualquier bar, pijo o no.

- Si a alguien le parece que estás sólo un poco perdido por la calle, se acerca a preguntarte si todo bien e indicarte si es preciso. La gente no se evita por la calle e incluso se sonríen. Gente muy amable incluso en el metro a hora punta.

- No hay problemas para aparcar. Y más o menos los mismos problemas para circular que en Barcelona. Siempre hay un parking cerca.

- Los coches dan preferencia a los peatones.

- En cada bar hay zumos naturales. Casi siempre hay mínimo 4 o 5 diferentes para escoger. Y el precio es lógico. Nada de 3€ por un simple zumo de naranja en vaso pequeño. Aquí los jugos vienen en vasos más grandes que el más grande de tu casa.

- En los supermercados no hay tanta cola para pagar porque las cajas nunca están vacías y además hay chicos dedicados a poner la compra dentro de bolsas. Los supermercados son enormes; el más pequeño que he visto por aquí es como el más grande al que iba yo en Barcelona. Uno normal de aquí es como el Caprabo de la Illa más o menos. Y hay muchos mucho más grande del doble que ese.


Valga un ejemplo de varias cosas: El otro día fui a un cine dónde por 5 lucas (lo que son 7,5€) cada uno, creo que precio más o menos normal en Barcelona, nos trataron como a Reyes. Eramos 3 personas y todos salimos especialmente encantadísimos. Había una salita con bar especial a las puertas de la sala, con sofás y sillones extracómodos, espacios superamplios, donde se nos acercó una chica a explicarnos el funcionamiento de todo. Nos preguntó si queríamos algo y cuando se lo íbamos a pedir nos dijo que ahora llamaba a un 'Garçon' para que nos tomara nota. Graciosamente era una 'fille', pero así se dice por aquí y casi no se me escapó la risa. La cuestión es que llegó la camarera, vestida elegantísimamente, y nos explicó la carta punto por punto con toda la paciencia y tiempo del mundo. Pensábamos que el cine era especial sólo por la gracia de que te dejaran entrar la comida a dentro. Erradísimos. Servicio de lujo para un cine de lujo. 64 butacas para una sala sólo un poco más pequeña que las de Cinesa Diagonal por ejemplo. Butacas extra enormes con espacio extra espacioso entre ellas. Espacio para estirar los pies. Espacio para dos culos grandes en cada asiento. Respaldos reclinables. Espectacular. La comida no era de lujo, sobre todo porque era una carta corta. Pero pedimos dos sanguches y un helado que estaban buenísimos. Sencillos, pero deliciosos. La mejor hamburguesa que he comido en mucho tiempo. Quizá a la altura de mi querido Pim Pam Burguer del Born. Coca-Colas gigantes en vasos de vidrio. Cuchillo y tenedor y servilleta de papel que parecía de tela. En el tiempo de una película y media hora nos atendieron 6 personas diferentes. Ah, y en los baños casi se podía comer en el suelo.

El resumen de todo esto es: Chile es bastante cómodo para vivir si vienes del caos barcelonés.